Por Antonio Gómez Rufo/ Fotografías archivo personal A.G Rufo
______________________________________________________________
“Son verdaderos titanes. Con lluvia, con frío, con calor… Son asombrosos, los deportistas más admirables”. Estas palabras las repetía Berlanga como una letanía cada vez que nos sentábamos delante del televisor para seguir una etapa del Giro, del Tour de Francia, de la Vuelta a España… Y ese ritual era diario. Por eso nos costaba tanto, al genial director de cine y a mí, terminar a tiempo el guión que estábamos escribiendo para su siguiente película. El ciclismo era una cita obligada; cada etapa, un paréntesis en el trabajo que nos interrumpía la elaboración de secuencias. Pero para ambos era un gozoso paréntesis.
[Ir al artículo]