La suave y baja luz del recién iniciado otoño dora las carreteras italianas y una atmósfera intimista color sepia convierte el ciclismo en poesía, en los últimos versos de la temporada que buscan su rima en la prosa del Giro de Lombardía. El 14 de octubre de 2006, Paolo Bettini alzó los brazos al cielo en la meta de Como y rompió a llorar en la dedicatoria a su hermano fallecido doce días antes. Emocionó al mundo....
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