Viajar, ver, conocer, disfrutar… El placer de lo desconocido, el cosquilleo de la aventura, la incertidumbre de no saber a ciencia cierta con lo que vamos a encontrar.
Vivir la palabra cicloturismo con todas sus connotaciones obliga a ser viajero y turista. Nuevos, retos, ciudades, puertos… Pero como en la vida real, hay momentos para todo y ocasiones en las que el cuerpo nos pide otras cosas como regresar a esos lugares que tanta paz, tranquilidad y gratos recuerdos nos aportan. Reencuentro, recarga vital y espiritual, llamémosle como queramos, pero cada uno tiene sus secretos. A mí, si tengo oportunidad me gusta ir a París. Me basta un fin de semana y casi siempre hago cosas parecidas pero es algo que me gusta repetir y me motiva. A otra escala tengo Orbara, un pequeño pueblo del Pirineo Navarro y del que viene mi familia. Allí me pierdo, desconecto, no hago nada diferente pero disfruto. En el mundo de la bici también tengo ese sitio y se llama Luz St Sauveur. Luz es un lugar muy especial, de los que engancha una válvula de escape en el corazón de los pirineos.
5 buenas razones para visitar Luz St Sauveur
Luz-Saint-Sauveur está en el departamento de Altos Pirineos, en la región de Midi-Pirineos. Se denominó simplemente Luz hasta 1962, año en que tomó su nombre actual. Sus habitantes son llamados luzéens. Situada a 711 metros sobre el nivel del mar, cuenta con algo más de 1.000 habitantes. Es la capital del denominado “Pays Toys”, una tierra de historia, de presente y futuro presidida por el rey de los pirineos: el Tourmalet.
TOURMALET
Decir Tourmalet es hablar de ciclismo. Es historia, épica, cultura, un coloso “obligatorio” para cualquier cicloturista. Hay puertos que cuando los asciendes sientes un cosquilleo especial, sin darte cuenta te metes en escena, vives y revives las batallas que has visto en ellos y disfrutas cada metro de ascensión. Esto creo que nos ha pasado a todos y puertos como Alpe d´Huez, Mont Ventoux, y por supuesto Tourmalet tienen mucho que decir al respecto.
Como se ha dicho en infinidad de ocasiones, no son ni los más duros, ni los más bonitos, pero tienen un veneno que engancha. Personalmente me gusta más la vertiente de Luz St Sauveur que la de St Marie de Campan, y sé que con ello abro el típico debate. Además en su conjunto, me parece más dura. De kilómetros ambas son parecidas, de porcentajes también y aunque la de St Marie de Campan pueda tener algunos kilómetros de mayor porcentaje, la intensidad de la de Luz St Sauveur no cesa del primer al último kilómetro.
Últimamente se ha creado cierta controversia con la nueva carretera. La subida siempre ha sido muy transitada (bicicletas., motos, coches, autocaravanas) y una vez que pasamos Bareges con el estrechamiento de la carretera el tema del tráfico era muy complicado. Con esta nueva carretera, pienso que salimos ganando porque la subida de siempre del Tourmalet se va a mantener, será la “vía Fignon” y todas las grandes pruebas que lo asciendan lo harán por ella. Este es el firme propósitos de los mandatarios de la zona, tienen un tesoro y sería una absurdo perderlo gratuitamente.
Además, podemos ganar por partida doble ya que este tramo está cerrado al tráfico por lo que subiremos a nuestras anchas. Eso sí, para el descenso la carretera nueva es vía obligada y ojo que la bici vuela.
Un Tourmalet cada cierto tiempo es gloria bendita y nos sirve como una primera gran razón para acercarse a Luz St Sauveur.
LUZ ARDIDEN
Hablar de Luz Ardiden es hablar de Luz St Sauveur ya que nos referimos a una estación de ski que nace bajo la tutela de la ciudad. El puerto comienza en las mismas calles y durante la ascensión podremos disfrutar de unas vistas inmejorables de la ciudad. Un subida más dura que la imagen que se tiene de él, con 14,7 kilómetros de ascensión y un pendiente media del 7%. El comienzo es llevadero, y tras un par de kilómetros tranquilos nos lleva a cerca de 6 kilómetros con una pendiente entre el 8 y 9 %. La parte final, cuando se empieza a divisar la cima situada en una especié de “gran pirulí amarillo” es el no va más para cualquier cicloturista. La pendiente comienza a dejarse y el recorrido se vuelve caprichoso y sorprendente por la ladera de la montaña. Un trazado que parece diseñado para que los cicloturistas puedan disfrutar.
El nombre de Luz Ardiden ha ganado en los últimos años mucho peso en el ciclismo y todo gracias a la clara apuesta de la ciudad que aspira a que junto al Tourmalet forme uno del tándem más sugerente. Y es que una de las mayores promociones para Luz Ardiden ha sido su presencia como final de etapa en varias ediciones del Tour de Francia, que desde 1985 lo ha visitado en 8 ocasiones. Además, es un puerto con claro sabor hispano ya que de estas 8 ocasiones, 5 han tenido ganador de nuestro país: Pedro Delgado (primer vencedor en esta cima en 1985), Lale Cubino (1988), Miguel Indurain (1990), Roberto Laiseka (2001) y Samuel Sánchez (2011) quien hace muy pocos días conseguía su primera victoria en el Tour en esta cima. Los otros tres vencedores son Dag-Otto Lauritzen (1987), Richard Virenque (1994) y Lance Armstrong (2003).
Esta apuesta de Luz Ardiden por el ciclismo va a seguir creciendo y se adorna con interesantes detalles. La última novedad de primeros de julio de este año es la instalación de un contabilizador de tiempos para que todo aquel que quiera pueda medirse en el puerto. Tampoco podemos olvidarnos de la otra vertiente, la de Viscos, algo más larga y con un comienzo terrible que se une con el trazado tradicional a 4 kilómetros de la cima. La presencia del Tour ha hecho que haya sido arreglada y se convierta en un aliciente más. Suma y sigue…
PUERTOS MÍTICOS
El entorno de Luz St Sauveur es mágico, rodeado de de colosos y perfecto punto de salida y llegada para nuestras aventuras cicloturistas. Además de los mencionados Tourmalet y Luz Ardiden, o de joyas naturales como Boucharo, Troumouse o Plateau de Saugué, cuenta en un entorno muy próximo con puertos como Hautacam, Pont d’Espagne, Cambasque, Soulor, Aubisque, Borderes, Spandelles, Couraduque, Aspin, Hourquette d’Ancizan.
Palabras mayores, pero es que además esto no es todo y cuando uno va conociendo una zona, la curiosidad y tentación crecen y nos llevan a recorrer nuevas carreteras que en muchos casos suponen una perfecta y mucho más tranquila alternativa a la general. Rincones como Cheze, Saint Arvin, Lac d’Estaing… no tienen desperdicio.
La posibilidad de montarnos 3, 4 etapas sin la necesidad de repetir puertos y acumulando muchos metros de desnivel, está garantizada. Pero si un día las piernas te piden un respiro… no hay problema, se pueden montar diferentes etapas unipuerto (Argeles-Lourdes-Soulor y regreso), (Pierrefitte- St Arvin- Borderes-Arrens y regreso); o siempre nos quedará la alternativa de tomar la carretera a Lourdes. El milagro no creo que caiga pero seguro que nuestras piernas se dan un buen respiro.
VIVA LA NATURALEZA. Circo de Gavarnie y Circo de Troumouse.
Si hay dos lugares extraordinarios en este entorno son el Circo de Troumouse y el Circo de Gavarnie que impresiona desde Gavarnie, localidad desde donde ascenderemos hasta Boucharo. Ver para creer, sin desperdicio desde el punto de vista cicloturista. Dos auténticos “hors categorie” que cautivan a todo aquel que se anima a conocerlos. Me vais a permitir que me explaye un poco y os cuente algo más de estos dos espacios naturales.
El Circo de Gavarnie forma parte del macizo de Monte Perdido, que fue declarado en 1997 como Patrimonio de la Humanidad. La cascada de Gavarnie es una de las más altas de Europa, con más de 400 m de caída vertical. Un lugar que en invierno se convierte en un paraíso para los aficionados a la escalada en hielo. La pared alcanza 1.500 m de altura desde el fondo del valle hasta algunas de las cumbres más altas del Pirineo y que superan los 3.000 metros de altitud, como el Gran Astazo, el Marboré, la Torre de Marboré, el Casco de Marboré y el Taillón. La Brecha de Roland es una curiosidad geológica, una puerta en la cresta rocosa, accesible desde el puerto de Boucharo (Bujaruelo), que es el punto final de nuestra ascensión ciclista.
Por otra parte, el circo glaciar de Troumouse tiene un diámetro medio de 4 km y su base se sitúa en torno a los 2.200 metros de altura. Es uno de los circos más grandes de los Pirineos y Europa. Las cumbres que lo conforman alcanzan entre los 2.800 y 3.100 metros de altitud, siendo el de pico de La Munia el más alto. Para llegar a él la carretera se vuelve tremendamente caprichosa, con una sucesión inacabable de curvas de herradura. Llegaremos al último refugio/restaurant y desde allí dos kilómetros inolvidables, colgados de la montaña y duros, muy duros para acceder a la base del Circo.
Pero como no hay dos sin tres, el pasado verano tuve la oportunidad de conocer y disfrutar del complemento perfecto a estas dos maravillas naturales: Plateau de Saugué. Una subida que se inicia en el mismo pueblo de Gedre , de cerca de 8 kilómetros, con un comienzo y una zona intermedia verdaderamente intensa que supera claramente el 10 % de porcentaje, pero con una parte final algo más llevadera que nos permite unas vistas del circo de Gavarnie extraordinarias.
Cicloturismo del mejor, en terreno exigente y rodeados de parajes únicos… más argumentos de peso.
OCIO Y TURISMO
Luz St Sauveur es un lugar tranquilo, quizás hasta demasiado para nuestra cultura acostumbrada a la calle y a horarios diferentes, sobre todo más noctámbulos. Pero cada sitio es para lo que es y sus argumentos son bien diferentes y nos hablan de cicloturismo, desconectar, descansar e incluso disfrutar con la historia y actividades lúdicas que nos ofrece la zona.
Daremos un toque cultural al tema y su patrimonio histórico bien merece una visita. Si tienes un poco de tiempo nuestra recomendación es:
- Eglise des Hospitaliers de St Jean (Iglesia de los Hospitalarios de San Juan): Iglesia templaria edificada entre los siglos XII y XIII, construida para proteger a los habitantes de Luz de los ataques de los miqueletes.
- Château Sainte Marie (Castillo de Santa María): Construido en el s. X por los Condes de Bigorre, y que ha servido como refugio a los habitantes del valle en numerosas ocasiones.
- Chapelle Solférino (Capilla Solferino): Capilla con torre bizantina reconstruida en 1859 por orden del emperador Napoleón III sobre las ruinas de la antigua Capilla de San Pedro.
- Thermes de Saint-Sauveur (Termas de Saint-Sauveur): Estación termal explotada desde el s. XVI y muy frecuentada por la alta sociedad y la aristocracia durante el s. XIX, famosa por sus aguas medicinales. Renovada en 1995, sus aguas, con una temperatura natural de 33º, son ricas en sales minerales y azufre. Una tarde en ellas es totalmente reconfortarte y si te animas a una “masaje al chocolate” ni te cuento.
- Pont de Napoleón (Puente de Napoleón): Napoleón III mandó construir este puente en 1859 a 1863, 65m. de altura) en agradecimiento a los habitantes de Luz Saint Sauveur cuando la emperatriz Eugenia fue curada de su esterilidad en las termas. Su altura, 65 metros, impone y mucho. Puenting, escalada sobre sus verticales paredes…los amantes de las sensaciones intensas encuentran en él un pequeño desafío y un verdadero espectáculo para los visitantes.
A nivel turístico natural hay dos visitas obligadas: Gavarnie y Pont d’Espagne, donde el espectáculo de las cascadas de agua es apoteósico. En el lado más devoto, Lourdes está a tan solo 20 kilómetros por lo que un peregrinaje es muy sencillo. Luz St Sauveur y toda la zona saben que a nivel económico el verano es tan importante que el invierno e incluso que su futuro puede ser más prometedor. Por esto son cada vez más las actividades que ofrecen para llegar a un mayor número de gente.