Embarca en 250 años de sueño ilustrado
El Gran Premio Canal de Castilla es un proyecto donde el ciclismo, el patrimonio histórico-cultural y la naturaleza se unen y complementan. Por un lado los valores arquitectónicos, etnográficos y naturales del Canal de Castilla se verán promocionados por el uso ciclista planteado, y por otro, se intentará rescatar un ciclismo épico desaparecido en nuestro país con el asfaltado generalizado de caminos y tramos adoquinados llevado a cabo en los últimos años.
Con estas premisas se lanzaba un interesante proyecto que finalmente por falta de patrocinadores no pudo ver la luz. Nosotros nos quedamos con la idea y con un recorrido francamente interesante.
Alocado proyecto de gigantes
Este y otros calificativos, como “el mayor de los castillos en el aire en la tierra de los castillos”, ha recibido el Canal de Castilla, considerado por los expertos como una de las grandes obras de la ingeniería civil de la historia de nuestro país. Nació con el objetivo de recuperar social y económicamente el interior de la Meseta, para lo que se pretendió comunicar esta zona con el mar para así romper su aislamiento secular, mediante el transporte de mercancías y pasajeros de manera cómoda y segura.
Con forma de Y invertida y de impresionantes dimensiones, 207 kilómetros, discurre por tres provincias (Palencia, Valladolid y Burgos), el Canal destaca por la belleza de los elementos arquitectónicos que permitieron la navegación en sus aguas hasta el año 1959, fecha en que se abandona ante la imparable competencia del ferrocarril.
Historia de una locura
La primera noción que tuvimos de la existencia del Canal de Castilla en términos ciclísticos fue en los años 90, cuando unos amigos tardaron nada más y nada menos que tres días en recorrer los poco más de 150 Km. que separan Alar del Rey (Palencia) de Medina de Rioseco (Valladolid), por una ruta preciosa pero sumida en el abandono.
Durante años fuimos postergando la visita al Canal, hasta que se produjo el flechazo, cuando en el año 2006, dos intentos frustrados de realizar el recorrido entre Valladolid y Alar del Rey en una sola jornada convirtieron a nuestro particular Canal de Castilla en un “asunto personal”.
No mejoraron las cosas con una nueva visita de grupo en el invierno de 2008, donde los pinchazos en unas sirgas impracticables por las obras de restauración hicieron olvidarnos en ese momento de esta vieja ruta, y de aquella pensábamos que para siempre.
Sin embargo la casualidad nos llevó en marzo de 2009 a rodar a lomos de nuestra “flaca” por una carretera perpendicular a una de las sirgas próximas a la ciudad de Palencia, y ese viejo amor desgastado adquirió un brillo que nunca antes había tenido. Rodar a 40 Km/h por dicha sirga lo precipitó todo….
El proyecto
Estos son los datos esenciales para comprender los recorridos que se proponen. Y decimos recorridos en plural porque son dos las propuestas de este proyecto: en años alternos se realizará el “descenso” o el “ascenso” del Canal.
Así los años pares, la idea era bajar desde Aguilar de Campoo (Palencia), la ciudad de las galletas, hasta Valladolid. Los impares se subiría desde Pucela hasta la Cueva de Los Franceses, en el municipio de Pomar de Valdivia (Palencia). De este modo se aprovechan los Ramales Norte y Sur del Canal de Castilla.
El Gran Premio Canal de Castilla planteaba 4 tipos de pavimentos distintos al habitual conglomerado asfáltico, denominados “tramos especiales”, que han sido bautizados con nombres tan sugerentes como “Camino de Santiago”, coincidente con el Canal en las proximidades de Fromista, “Homenaje a Antonio Ulloa”, ingeniero diseñador del Canal junto con Carlos Lemaur o “Homenaje a Don Miguel”, carretera blanca en la capital vallisoletana que hace referencia a Miguel Delibes.
El proyecto a día de hoy en una competición oficial, sería el de mayor kilometraje sobre superficie no convencional (sirgas, carreteras blancas, enlosados urbanos y pavé.). Estas superficies, en su mayoría sirgas, superan los 90 Km., cifras superiores a las manejadas por las grandes carreras europeas, donde la palma se la llevan la Eroica Toscana y la París Roubaix, con más de 50 Km. de carreteras blancas en el caso de la italiana y de adoquín en el del Infierno del Norte.
Si a estas cifras mareantes de circulación por tramos no asfaltados unimos cerca de diez pequeñas cotas, de las que tan sólo una, “Covalagua”, se podría considerar como un puerto, convierten al recorrido en variado, sugerente y de una dureza que depende principalmente de la velocidad que el ciclista quiera imprimir a su marcha.
AUTORES: Integrantes del Proyecto Gran Premio Canal de Castilla.