Entre dos mares
Sueño compartido
Por Nestor Arana. Fotos: A. Epelde
Seguro que al hablar de este viaje a mucha gente se le afilan los dientes. Y es que hay planes que rondan en la cabeza de la mayoría de los cicloturistas pero que por alguna razón, nos resultan demasiado complicados de hacer realidad. En el número 27 de Pedalier, Especial Rutas, se nos ocurrió la idea de planificar un viaje de ida y vuelta cruzando la cordillera pirenaica desde el mar cantábrico hasta el mar Mediterráneo. A falta de un recorrido “oficial” por carretera, delante del mapa fuimos conectando los puertos que considerábamos imprescindibles y procurando introducir algunos “alicientes” que hiciesen aún más atractiva la ruta. Una vez programada, nos echamos a la carretera y de forma interrumpida, fuimos completando las 16 etapas hasta que tuvimos el material necesario para poder plasmarlo en aquel nº de Pedalier, pero nos quedamos con la espinita clavada de no haber vivido esa experiencia como una verdadera travesía, de poder sentir la sensación de disfrutar de esos paisajes día tras día encima de la bici, abstrayéndonos de la rutina diaria del resto del año, acumular apenas sin descanso un montón de metros de desnivel de puertos llenos de historia. Conscientes de que los compromisos habituales (trabajo, familia, economía…) seguirían retrasando el llevar a cabo por fin esta aventura, el sentido común nos animó a partir la ruta y decidimos que tampoco estaría mal hacerlo “sólo” en un sentido. Así pues, la ruta definitiva nos llevaría a través de 8 interesantes etapas desde la turística Argeles Sur Mer, a orillas del Mediterráneo hasta la pesquera Hondarribia, bañada por el Cantábrico. La Odisea estaba lanzada. A través de SR Events, buscamos nuevos amigos con los que poder compartir la experiencia y a principios de agosto un grupo de 20 aventureros nos vimos camino de Argeles montados en las furgonetas cargadas de bicis, maletas y mucha ilusión. Un grupo de gente con distintos niveles, de distinta procedencia, distintas edades… pero con un denominador común, pasión por el cicloturismo y ganas de pasarlo muy bien. Día a día fuimos completando las etapas, ascendiendo míticos puertos, devorando la naturaleza que nos sorprendía en cada valle que cruzábamos… 8 intensos días en los que nos dejamos engullir por el placer de montar en bicicleta, sin preocupaciones, sin agobios…
Un nuevo sueño cumplido del que despertamos cuando llegó la hora de la despedida en Hondarribia. En nuestras retinas quedarán todos esos paisajes, en nuestra lista de conquistas quedarán los nombres de todos esos puertos, y sobre todo, en nuestra mente quedarán todos esos pequeños detalles, anécdotas y experiencias compartidas con un gran grupo humano con los que esperamos volver a soñar.