VIVIENDO EN LA ETERNIDAD
Por Jon Beunza. Fotos: A. Epelde
Ya hace más de 5 años del primer número de Pedalier y de aquel reportaje de Luz St Saveur. Queríamos regresar, redescubrir lo conocido y disfrutar de una zona que nos encanta. El stage Altos Pirineos organizado por Sr Events y la localidad de Luz St Saveur nos lo pusieron muy fácil. Era una oportunidad que no se podía perder, y no dudamos en volver a la capital del conocido como “Pays Toys”.
Por si todo esto no fuera suficiente, la celebración de los 100 años del Tour en los Pirineos era un aliciente más. Han pasado muchos años desde que en aquel verano del 1.910 el Tour descubriera los Pirineos, y además lo hizo con una etapa catalogada de asesina, que en 326 km unía Luchon y Bayona pasando por Peyresourde, Aspin, Tourmalet y Aubisque. Desde entonces prácticamente nada es igual, pero lo que no ha parado de crecer es la ambición de toda una zona por ser pasado, presente y futuro de la ilusión de cualquier aficionado al ciclismo.
Luz St Saveur engancha y es que lo tiene todo. Está en un entorno natural privilegiado rodeado de espectaculares montañas. Puertos míticos como Tourmalet o Luz Ardiden se inician en sus mismas calles. Pero también tienen naturaleza desbordante, y acercarse a la zona de Gavarnie o Troumuse es garantía de espectáculo natural, alimento para el espíritu, armonía natural, paz, una oportunidad inmejorable para “resetearnos” y poner nuestros marcadores vitales con toda su carga de stress a cero.
Por si esto fuera poco, con un mínimo de imaginación y Luz St Saveur de campamento base, podemos montar rutas espectaculares que nos pueden llevar a lugares como el Aubisque, Circo de Litor, Spandelles, Couraduque, Borderes, Lac d’Estaing, Hourquette d’Ancizan, Aspin, Beyrede, Pont d’Espagne, Cambasque, Hautacam, Saugué, Soulor… Ofrecer más a un cicloturista ávido de montaña y aventura es muy difícil…
Si te atrae el complemento cultural o simplemente la diversión, la oferta también es abundante. Lourdes queda a escasos 20 kilómetros y toda la zona se ha preparado para brindarnos la posibilidad de desarrollar muchas actividades que en la mayoría de los casos tienen al agua como protagonista.
Si uno tiene esta materia prima no explotarla es de necios. Saber dónde estamos, qué queremos y podemos hacer es fundamental, pero no lo es menos poner todos los medios para poder llevar a cabo cualquier iniciativa. Dicen que del dicho al hecho hay un gran trecho, y es verdad, nada es fácil, pero con medios, cabeza y decisión el tramo que va del dicho al hecho se puede hacer mucho más corto.
Para hacer las cosas hay que sentirlas, y el objetivo de que el visitante se sienta cómodo y tenido en cuenta es básico. Los cicloturistas son importantes para Luz St Saveur y todo su entorno y esto se aprecia en detalles como el estado de las carreteras, la señalización, la información que nos facilitan, los alojamientos…
En este mundo uno no puede parar y el que no lo vea así perderá la estela del pelotón de la vida. La eternidad existe y aunque sea utopía para cualquier humano, hay lugares que trabajan para sentirse parte de ella. Luz St Saveur y sus montañas quieren ser eternos.