Por N.Arana. Fotos: A. Epelde
El Soulor y el Aubisque, casi inseparables. Para los coleccionistas de puertos, es fácil añadir ambos nombres a la colección en un mismo día. Pague uno y llévese dos. Casi basta con subir uno para acercarte hasta la cima del otro. Para ello hay que atravesar esta espectacular cicatriz en forma de carretera que atraviesa la pared vertical que cae al valle de Ouzom. En algunos tramos la carretera está milagrosamente sostenida por salientes artificiales y en algún otro tramo, el asfalto atraviesa la montaña pétrea con pequeños túneles excavados a golpe de pico, dando aún más si cabe, mayor espectacularidad al paseo cicloturista. Han sido muchas las ocasiones en que el nombre del Circo de Litor ha sido mencionado en Pedalier, pero guardo especial y grato recuerdo del reportaje que publicamos en el nº 24, en el que “retábamos” a los colosos del Pirineo, hermanando las ciudades de Saint Lary-Soulan y Hondarribia en dos etapas a través de 400 kilómetros y nada menos que 10.000 metros de desnivel acumulado. Ascendimos en la primera etapa Hourquette D´Ancizan, Tourmalet, Spandelles, Soulor-Aubisuqe, Marie Blanc y en la segunda Bostmendietan, Bagargi, Errozate, Izpegi Otsondo y alguna que otra emboscada extra. Muchas sensaciones abarrotadas en dos intensos días, muchas imágenes para el recuerdo, entre ellas, la imponente pared de este circo que parecía querer empujarnos al barranco, como ya hizo en 1951 con el holandés Win Van Est en una etapa del Tour de Francia haciéndole perder “sólo” el maillot amarillo.